martes, 22 de abril de 2014

Día del libro. Día del lector.


Durante más de cincuenta años, el fotógrafo húngaro André Kertész reunió decenas de instantáneas en las que aparece un único motivo: gente leyendo. Son fotos de niños y de adultos, de jóvenes y de viejos, de hombres y de mujeres, de la más diversa procedencia y de cualquier condición social. Solos o en grupo, todos tienen un libro o un periódico en las manos. 
En 1971 se publicó On reading. Un homenaje a los lectores.

sábado, 12 de abril de 2014

Orlando furioso

Italo Calvino defendió siempre la necesidad de "leer los clásicos", aquellos los libros que, más allá de la época en que fueron escritos, mantienen una vigencia permanente. Una de estas obras es el extenso poema épico-fantástico Orlando furioso de Ludovico Ariosto, uno de los libros emblemáticos del Renacimiento italiano. La devoción de Italo Calvino por el Orlando se demuestra en sus propias obras; sin el poema de Ariosto, Italo Calvino jamás hubiera escrito El caballero inexistente o El castillo de los destinos cruzados (hay ediciones en español de Alianza Editorial y Siruela). Consciente de la dificultad que para muchos lectores puede tener la lectura directa del original, Italo Calvino decidió acercar el Orlando a un público amplio y, en 1970, publicó una versión en prosa, ágil y amena, que conserva toda la magia y el encanto del mundo idealizado que soñó Ludovico Ariosto. La traducción al español publicada por Muchnik Editores hace ya tiempo que está agotada, por lo que es una buena noticia que la editorial Siruela vuelva a editar este libro en su Biblioteca Calvino. 



miércoles, 9 de abril de 2014

Mi año

Mi año es un libro especial. Lo acabó Roald Dahl poco antes de su muerte, ocurrida en 1990. Fue, por tanto, su última obra. Consciente de que el final estaba próximo, en cada página de Mi año Roald Dahl declara su fe en la vida y su amor a la Naturaleza. Como si fuese un libro-calendario, cada capítulo está dedicado a un mes y, a través de su sucesión inalterable, se despliega ante el lector el ensueño de una vida natural, opuesta y superior, a la vida artificial de las grandes ciudades. Los recuerdos de sus años de infancia y juventud, ofrecen la imagen de un Roald Dahl integrado, junto a las plantas y los animales, en una existencia tranquila y armónica, regida por el ciclo inmutable de las estaciones. A lo largo de sus páginas, brillan las minuciosas descripciones de un observador de la Naturaleza, atento a todas las manifestaciones de la vida del campo. 
Mi año fue editado en español por la editorial SM, con las magníficas ilustraciones de Quentin Blake. Lamentablemente, el libro está agotado y hoy resulta muy difícil de encontrar. Pero se puede leer en las bibliotecas. Merece la pena, porque es un libro imprescindible.

sábado, 5 de abril de 2014

Coraline

Como en tantos otros relatos de la literatura infantil, la protagonista sufre la indiferencia de sus padres. En su búsqueda de compañía y atención, cruzará una puerta vedada y accederá a otra realidad, una imitación degradada de su propio mundo. Allí se encontrará con el Mal, bajo la forma de la Otra Madre, una réplica perversa de su madre verdadera, y que tentará a Coraline,  ofreciéndose para  aliviar su soledad.
Coraline se ha comparado con el clásico Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carroll. El libro no tiene ilustraciones, pero puedes completar su lectura con la adaptación en cómic de Craig Russell, publicada por Roca Editores.

domingo, 30 de marzo de 2014

Cuentos escritos a máquina

Cuentos escritos a máquina reúne 26 relatos llenos de humor e imaginación. Algunos son originales recreaciones de cuentos tradicionales, como el de "Cenicienta" en "Miss Universo de ojos color verde-venus" o el de "Blancanieves" en "Patrono y contable". Otros, como "Me marcho con los gatos" o "El mundo en lata", son un alarde de ingenio, tan divertido como surrealista. Porque el arte narrativo de Gianni Rodari se fundamenta en estos dos elementos: el humor y la fantasía. Las situaciones más inverosímiles, los problemas más inesperados, los más imposibles encuentros se producen en esos relatos escritos siempre con una prosa de ritmo rápido, en las que destellan  ocurrentes combinaciones verbales. De alguna manera, estos Cuentos escritos a máquina tienen una finalidad didáctica; no porque nos edifiquen con moralejas o sabios consejos, sino porque limpian nuestra mente de hábitos de lectura muy arraigados (exigencia de verosimilitud, coherencia argumental, etc.) y nos recuerda una lección que tenemos algo olvidada: la de la libertad.  Gianni Rodari nos enseña a ser más libres y más felices.

domingo, 23 de marzo de 2014

James y el melocotón gigante

Roald Dahl publicó James y el melocotón gigante en 1961. Con ella iniciaba esa extraordinaria serie de libros formada por Charlie y la fábrica de chocolate; Danny, el campeón del mundo; Las brujas o Matilda, que convirtió a Roald Dahl en un clásico de la literatura infantil y juvenil.
James y el melocotón gigante es una historia imaginativa, en la que se narra un viaje increíble. O muchos: de Inglaterra a Nueva York, de la infelicidad a la dicha, de la soledad a la amistad. El relato está lleno de peligros, peripecias, dificultades, de los que siempre sale triunfante el ingenio de James Henry Trotter. El libro publicado por Alfaguara está ilustrado, como todas las obras de Roald Dahl, por Quentin Blake, aunque la primera edición lo fue por la gran artista Nancy Ekholm Burkert, autora de unas maravillosas ilustraciones. En 1996, Henry Selick dirigió la adaptación cinematográfica de esta excelente obra de Roald Dahl.


domingo, 16 de marzo de 2014

En las montañas de la locura


Ya comentamos hace tiempo En las montañas de la locura. Pero parece, a juzgar por las últimas novedades editoriales, que Lovecraft está de moda. La editorial Periférica publicó recientemente El resucitador (que comentamos en el post anterior) y ahora, de forma casi simultánea, El Acantilado pone en manos de los lectores dos relatos del escritor norteamericano: En las montañas de la locura y El caso de Charles Dexter Ward. Parece que, afortunadamente, las obras de Lovecraft se libran de las etiquetas de "literatura popular", "lectura de evasión", "autor menor", con que los "lectores cultos de literatura seria" justifican siempre la marginación y el olvido de los escritores entretenidos. Lovecraft lo es. Por eso es uno de los grandes.